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Alicante y sus vinos han resurgido en el panorama vinícola con fuerza en las últimas
décadas. Los artífices de estos logros han sido por un lado, los agricultores con
un cultivo más esmerado y técnico de sus parcelas y por otro, las bodegas con sus
continuas renovaciones y mejoras en infraestructura y procesos y su constante adaptación
a los nuevos tiempos y gustos del consumidor. A ello hay que unir la excelente relación
calidad-precio de los vinos.
Ante este panorama, sin duda, los vinos de Alicante viven un buen momento, teniendo
unas magnificas perspectivas cara a un futuro próximo. Este hecho queda ratificado
además por el número de premios que nuestros caldos están obteniendo a nivel nacional
e internacional y el reconocimiento por parte de los profesionales y del consumidor
final.
Nuestra tierra ofrece los más sugestivos vinos, blancos, rosados o tintos, sean
jóvenes o con crianza, que sorprenden y deleitan a los paladares más exigente por
su calidad, su equilibrio, su aroma y la intensidad de sabor y color.
Los vinos jóvenes, gracias a los métodos de elaboración y a la selección de uvas,
destacan por su frescura, su carácter afrutado y sus aromas florales, siendo fiel
reflejo de la tipicidad de las cepas y de los sabores de las uvas.
Los crianzas y reservas, elaborados a partir de variedades tradicionales o de coupage
con mejorantes foráneas, representan el triunfo de la diversidad y la imaginación,
dando lugar a vinos con un marcado carácter mediterráneo donde los matices de madera
adquiridos se unen en armonioso equilibrio con los sabores primarios de la fruta.
Además, junto a los vinos de corte clásico, en las últimas décadas se ha potenciado
la creación de vinos de nueva frontera, de autor y de cuidada expresión.
En la conquista de los mercados de calidad, los vinos de Alicante cuentan como mejor
arma con las variedades autóctonas: MONASTRELL Y MOSCATEL. La monastrell
como bandera de personalidad de la zona ha demostrado que sometida a vendimias tempranas
y a buenas elaboraciones se comporta de modo menos oxidativo y corregida con toques
de tempranillo o cabernet-sauvignon puede convertirse en un espléndido crianza o
reserva. Por otro lado, el moscatel sometido a vinificaciones correctas e imaginativas
es capaz de ofrecer, además de moscateles dulces, unos vinos blancos secos de aromas
embriagadores.
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