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El clima.
El papel que juega el clima mediterráneo en el desarrollo de la vid es decisivo.
Factores como la elevada temperatura media (entre 13ºC y 18ºC, alcanzando en verano
máximas entre 30º y 40º), la escasez de lluvias (entre 300 y 500 mm/año), el alto
número de horas de insolación (2.500 horas de sol despejado al año), y la menor
altitud sobre el nivel del mar determinan la diferenciación de los vinos de Alicante.
En las comarcas del interior el clima mediterráneo recibe influencias continentales
por su proximidad a la Meseta, mientras que la zona de la Marina Alta constituye
en microclima marítimo que se ve favorecido por la brisa marina.
El suelo .
La producción se asienta sobre un suelo con elevado nivel de caliza, nula o casi
nula acumulación de arcilla y escaso nivel orgánico, destacando la riqueza en minerales.
Estos factores edafológicos propician el cultivo de la vid y la obtención de caldos
de calidad.
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